IV) Los reencontrables
Es hacer del más allá un lugar semejante
al mundo del aquende.
Un reeencuentro con lo mismo que se tenía en
vida (pero si es posible mejorándolo).
Hay una variabilidad de posibilidades con grados diferentes
en la fuerza del reencuentro
Puede ser con los seres queridos que ya han muerto y con los que se ha mantenido una relación de dependencia emocional no bien resuelta. La terrible pérdida para la que el consuelo del reencuentro sirve de cierto alivio. El duelo es diferente si, como plantea la Dra Kübler-Ross, con una enorme certeza, todo está claro tras el morir y el miedo es innecesario, así como casi el duelo... (E. Kübler-Ross "Vivir y morir" La muerte: un amanecer, Barcelona, 1989, 25-42)
William Blake ilustra de modo ejemplar este modelo de entender la muerte.
Pero hay otras formas de hacer lo mismo, de reencontrar
lo ya vivido, una normalidad casi sin sobresaltos...
Como decía Borges respecto de su visión
de lo que debía de ser el Paraíso... algo así como
una biblioteca
o tener lo mismo que en vida, aunque sea en papel
Ofrendas funerarias simbólicas, servidor y bienes de consumo
en papel, Penang, Malasia
O en cerámica, como el ejército del emperador unificador Chin Shi Huang ti
Ofrendas fúnebres de estatus, que convierten
a los enterramientos de muchas sociedades, en preciados contenedores de
objetos muy diversos: arqueología de la muerte como disciplina que
muchas veces ofrece más información que la propia arqueología
de la vida... y sabemos más en muchas culturas de cómo murieron
que de cómo vivieron (y hemos de inferir ese como vivieron por medio
de los objetos que dejaron en las tumbas)...